martes, 30 de octubre de 2012

El dolor que sientes pasará

Esta entrada la tenía pensada hace varias, pero han surgido otros temas. Sin embargo, creo que no es tarde para publicarla, se trata del Duelo y sus etapas.

El duelo es el sentimiento de dolor que el humano experimenta ante la pérdida de un ser querido. Y no sólo ante la muerte, se siente duelo ante la pérdida de una relación, de un trabajo, ante la enfermedad... y en primer momento ante el nacimiento de un hijo o hija especial.

Este sentimiento es natural. El bebé que esperabas no llegó. El hijo e hija con el que soñabas no estará, es natural que sientas dolor, has perdido ese sueño, y es un dolor que siempre estará contigo, pues en la vida las cosas no se superan, se aprende a vivir con ellas.

Sin embargo, debes saber que la intensidad de ese dolor irá disminuyendo poco a poco, en la medida en que vayas abriendo tu corazón a ese hermoso ser que espera pequeñito en su cuna el amor de sus padres, y que no es para nada culpable de las peripecias de los genes... y tú tampoco lo eres, nada de lo que hayas hecho en tu embarazo, nada de lo que haya hecho el padre explica por qué la naturaleza decidió este camino.

Ya verás cómo cuando menos lo esperes tu corazón estallará en un eterno e inmenso "te amo" hacia ese pequeño ser que es tu hij@, que se parece más a ti y a su papá que al tal señor down ése del que todos hablan, que ha venido a tu vida por algo, y que necesita todo el amor y apoyo que le puedas brindar, para que todos sean felices.

Acá voy a dejar una información que encontré en  http://www.renacerbuenosaires.org.ar sobre las etapas del duelo, descritas por la Dra. E. Kubler Ross, pues considero que reconocer y conocer lo que sentimos nos ayuda a saber que no estamos solos y que lo que nos pasa pasará, todo pasa... y Dios no nos da una cruz más fuerte de la que podamos cargar...

Etapas del Duelo

1) Negación y aislamiento: la negación nos permite amortiguar el dolor ante una noticia inesperada e impresionante; permite recobrarse. Es una defensa provisoria y pronto será sustituida por una aceptación parcial: "no podemos mirar al sol todo el tiempo".
2) Ira: la negación es sustituida por la rabia, la envidia y el resentimiento; surgen todos los por qué. Es una fase difícil de afrontar para los padres y todos los que los rodean; esto se debe a que la ira se desplaza en todas direcciones, aún injustamente. Suelen quejarse por todo; todo les viene mal y es criticable. Luego pueden responder con dolor y lágrimas, culpa o vergüenza. La familia y quienes los rodean no deben tomar esta ira como algo personal para no reaccionar en consecuencia con más ira, lo que fomentará la conducta hostil del doliente.
3) Pacto: ante la dificultad de afrontar la difícil realidad, mas el enojo con la gente y con Dios, surge la fase de intentar llegar a un acuerdo para intentar superar la traumática vivencia.
4) Depresión: cuando no se puede seguir negando la persona se debilita, adelgaza, aparecen otros síntomas y se verá invadida por una profunda tristeza. Es un estado, en general, temporario y preparatorio para la aceptación de la realidad en el que es contraproducente intentar animar al doliente y sugerirle mirar las cosas por el lado positivo: esto es, a menudo, una expresión de las propias necesidades, que son ajenas al doliente. Esto significaría que no debería pensar en su duelo y sería absurdo decirle que no esté triste. Si se le permite expresar su dolor, le será más fácil la aceptación final y estará agradecido de que se lo acepte sin decirle constantemente que no esté triste. Es una etapa en la que se necesita mucha comunicación verbal, se tiene mucho para compartir. Tal vez se transmite más acariciando la mano o simplemente permaneciendo en silencio a su lado. Son momentos en los que la excesiva intervención de los que lo rodean para animarlo, le dificultarán su proceso de duelo. Una de las cosas que causan mayor turbación en los padres es la discrepancia entre sus deseos y disposición y lo que esperan de ellos quienes los rodean.
5) Aceptación: quien ha pasado por las etapas anteriores en las que pudo expresar sus sentimientos -su envidia por los que no sufren este dolor, la ira, la bronca por la pérdida del hijo y la depresión- contemplará el próximo devenir con más tranquilidad. No hay que confundirse y creer que la aceptación es una etapa feliz: en un principio está casi desprovista de sentimientos. Comienza a sentirse una cierta paz, se puede estar bien solo o acompañado, no se tiene tanta necesidad de hablar del propio dolor... la vida se va imponiendo.
Esperanza: es la que sostiene y da fortaleza al pensar que se puede estar mejor y se puede promover el deseo de que todo este dolor tenga algún sentido; permite poder sentir que la vida aún espera algo importante y trascendente de cada uno. Buscar y encontrar una misión que cumplir es un gran estímulo que alimenta la esperanza.
    



De regalo una reflexión que siempre me conmueve: "Dios les da hij@s especiales a padres especiales"...

...una caricatura de Downtown, que dice: "lo malo de tener Síndrome de Down es que el día que naces tus padres se ponen un poco tristes.... lo bueno es que después de ese día no vuelven a estar tristes más nunca"...


 

 ... y una publicidad argentina que tiene toda la razón:


El dolor que sientes ahora pasará... nunca olvides que si lloras porque se ocultó el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas... 

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