miércoles, 28 de noviembre de 2012

Antes de down, Persona

Ya salió publicada nuestra segunda columna. Ahora nos puedes seguir también por el Correo del Orinoco este y todos los miércoles, en la página de Opinión Libre. 

Es muy sencillo, si no lo consigues en tu kiosco o no eres de Venezuela, ingresa a la web www.correodelorinoco.gob.ve, busca en el cintillo de opciones: edición impresa, y ubicas las fechas. La primera columna se publicó el 20 de noviembre, y esta segunda: el 28. 


Esperamos tus comentarios, sugerencias, críticas, historias, anécdotas, reclamos... cualquier comentario con el que quieras apoyarnos o contribuir en esta lucha por la visibilización de las Personas con síndrome de down será bienvenido.

Acá les agrego la transcripción del artículo, y una foto de la página del periódico.




Antes de down, Persona

Armando Lozada

La semana pasada estuvo llena de buenas noticias. El miércoles salía a la luz la primera columna de Orgullo Down Venezuela, que gracias al apoyo brindado por el Correo del Orinoco, daba este importante paso en nuestra lucha por la visibilización de las Personas con síndrome de down.

También ese día, pero en la noche, se estrenaba con éxito la obra “El árbol de la vida”, de la primera compañía teatral down de Venezuela, que bajo la dirección de Juliana Cuervos y la participación de cuarenta actores y actrices down, dejaba bien claro sobre las tablas el inmenso potencial de estos artistas.

Para culminar, el viernes sumábamos un total de 26 medallas por parte de la selección nacional de natación para Personas con síndrome de down, la cual triunfó en Italia, trayéndose en el pecho 24 medallas de la Copa Internacional y 2 de bronce del Mundial.

Una semana de triunfos, que demuestran una vez más que lo que está en discusión no es la capacidad de las Personas con este síndrome, sino cómo nosotros y nosotras como nación y sociedad brindamos y garantizamos a estas personas sus derechos humanos y constitucionales a la vida, la educación, la salud, el libre desenvolvimiento de su personalidad,  la participación y el protagonismo.

Derechos estos que todo ciudadano y ciudadana de la República, independientemente de su cantidad de cromosomas, debe disfrutar, y que muchas veces parecieran negados por una sociedad a la que se le olvida que las Personas con síndrome de down, al igual que cualquier Persona con capacidades especiales, no son síndromes, ni enfermos, ni discapacitados, sino Personas, así: con mayúsculas y con todos sus derechos.

Siempre que hablamos de este tema no podemos olvidar a uno de los primeros médicos que atendió a nuestro hijo, quien con todos sus años experiencia en el tema nos comentaba asombrado cómo él había concluido que no existían dos pacientes con síndrome de down  iguales. A mi compañera y a mí nos sorprendía aún más que, después de tantos años, este médico no se hubiese dado cuenta de que la razón de este misterio residía precisamente en que “los down”, como él los llama, antes de down eran Personas, y que no hay dos personas iguales en el mundo.

Pero es que así son las etiquetas, cosifican al individuo, convirtiéndolo en una categoría y despojándolo de su humanidad. Tal vez entonces el primer paso hacia la inclusión sea dejar de ver el síndrome y comenzar a ver a la persona.


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